André Lepecki :: Singularities: Dance in the Age of Performance :: 2016

 

Mordedores (2015)

Anderson do Carmo :: Notícias do Dia – Junho 2016

Guillermo Becar Ayala :: La Nación – Novembro 2015

Luar Maria :: Questão de crítica – Dezembro 2015

Revista Ensaia – Junho 2015

Laura Erber :: Rio de Janeiro – Março 2015

Adriana Pavlova :: O Globo – Março 2015

 

Natureza Monstruosa (2011/12)

Natureza Monstruosa :: © André Lepecki :: New York – Maio 2012
Rodrigo Brito :: Nova Friburgo – Dezembro 2012
Felipe Ribeiro :: idança.net – Dezembro 2011
Alice Sant’Anna :: O Globo – Dezembro 2011
Clipping Improvável Produções

 

Fantasmagoría (2010/11)

Fantasmagoría :: FIDCU 2012 ::  Silvio Lang

 

El borde silencioso de las cosas (2009)

El borde silencioso de las cosas :: Diario La Nación :: Carlos Pacheco, 28.10.2009

El borde silencioso de las cosas :: Creativos sin cabeza :: Charly Borja

El borde silencioso de las cosas :: Centro Cultural de la Cooperación 2009

El borde silencioso de las cosas :: Alternativa Teatral

El borde silencioso de las cosas :: Blog de Teatro

El borde silencioso de las cosas :: Blog

 

árida o estepa (2005)

Diario Página 12 :: Festival Buenos Aires Danza Contemporánea 2007, Teatro de la Ribera :: Alina Mazzaferro

árida o estepa :: Centro Cultural de la Cooperación 2006 ::  Imaginación atrapada

árida o estepa :: Emol espectáculos :: Chile, 2008

árida o estepa :: Espacio Ecléctico 2005 :: Alternativa Teatral

árida o estepa :: Festival Movimiento 6, Teatro Camino :: Santiago de Chile, 2008

árida o estepa :: Festival Danzalborde :: Valparaíso, 2005

 

Diálogos :: Encuentros entre artistas latinoamericanos  (2006/8)

El decir de la danza – Diálogos 2006/8 :: Silvio Lang

 

Master Class en la Universidad de las Américas :: Santiago de Chile, 2010

Still Móvil :: Red Sudamericana de Danza

 

La pasión de los anónimos :: sobre Fantasmagoría, El borde silencioso de las cosas y árida o estepa :: Silvio Lang

 

La pasión de los anónimos

Por Silvio Lang

 

Encuentro en el itinerario de la obra dancística de Lucia Russo una pasión igualitaria insistente y litigiosa. Una igualdad indiferente a las categorías, los géneros, las jerarquías de las cosas y los temas del mundo. Desde las bolsas de nylon blanco bailando en Árida o Estepa (2005 ); pasando por los desechos de consumo prensados con las bailarinas en El borde silencioso de las cosas (2009 ); hasta el impermeable gris que se presenta en escena como un personaje más hasta  saludar a público en Fantasmagoría (2011). Toda una desclasificación de los lugares y las capacidades de creación que buscan, no sin conflicto, una forma de trabajo y encuentro de artistas en las producciones de Lucía como inteligencia social.

 

Fantasmagoría, es el nuevo universo creado, por Lucia, junto al músico Javier Bustos, que le conocemos en Argentina. Voy a tomar una cara visible del fantasma de esta pasión que me perturba y con la que volví a encontrarme en esta obra: el anonimato. El rostro de la bailarina que se sustrae como un fantasma pero también su cuerpo entero moviéndose entre la mudez de las cosas del mundo. Espaldas, capuchas, sombras, cosas de nada en movimiento fabrican imágenes. A modo de ventanas fantasmáticas  que vemos abrirse y disiparse en el transcurrir de la escena como una naturaleza muerta que desatará su lengua para hablar.

 

Tal es la lógica de cualquier fantasma: aparecer y desaparecer cuando se le antoja. De ahí su irracionalismo. Pero que haya un irracionalismo en nuestros fantasmas, un no-pensamiento imprevisible, no quiere decir que no se pueda reconstruir con esmero de geólogo su racionalidad, es decir, su estructura ficcional con efectos concretos en nuestra experiencia de vida.

 

Por eso, volver emblema, imagen mítica o fantasmagoría los trazos más insignificantes de los signos sensibles es hacer la historia de una huella y encontrar allí su singularidad. Es dar con un fantasma singular que habla de la verdad de una pasión historizada. Con las obras de arte podríamos hacer una geología de las pasiones singulares del mundo y, puntualmente, con la danza recrear sus tectónicas. Lo que nos abre a la posibilidad de una política comunitaria de la compasión, de acompañar los movimientos, las emociones en los otros.

 

Este anonimato de las identidades que recorta y escenifica las cosas mudas manifiesta un esplendor igualitario indiferente a todas las dominaciones. Volver legibles las historias encriptadas en las cosas de nada, es escuchar las historias de los anónimos, de los nadies, de los que no han formado parte -ni aun forman parte- de la discusión general del mundo.

 

Esta melodía del esplendor de lo anónimo que Lucia rematerializa en la suspensión y movimiento de las imágenes -y que en Fantasmagoría sofistica- es una respuesta que se sustrae a la desilusión y la melancolía del imperio de las imágenes de la vida contemporánea. Algo así, como un materialismo ensoñado, a lo León Rozitchner, que la danza puede litigar.

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